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El hospital materno-infantil de la Eco-City de Tianjin, de 55.000 m2 y 375 camas, será el epicentro del eco-distrito en el que se localiza, en conexión directa con el centro de negocios.
El trabajo multidisciplinar de la oficina PineArq con la firma IPPR ha permitido entender la idiosincrasia del lugar.

En el año 2008, los gobiernos de China y Singapur se unieron para proyectar y construir una ciudad modelo, escalable y replicable, respetuosa con el medio ambiente, y equilibrada socialmente. La nueva ciudad se está construyendo para 350.000 habitantes, en un gran espacio libre en la zona costera de Tianjin, a 40 kilómetros del centro del municipio.
La planificación de la ciudad se ha dividido en cinco eco-distritos, cada uno con servicios urbanos y parques empresariales para ofrecer trabajo, recreación y cultura de fácil acceso desde las viviendas.

En esta década, los terrenos baldíos, de aguas residuales y salinas que se escogieron para desarrollar la ciudad, se están transformando en una vibrante smart city que ya está ocupada por 80.000 habitantes y 6.500 empresas. En 2018, se lanzó formalmente la segunda fase del proyecto que se centra en el desarrollo del distrito central de negocios (CBD por sus siglas en inglés), que será el corazón de los 30 km2 que ocupará la ciudad. En los próximos cinco años, se plantean construir arquitecturas icónicas que deberán acoger actividades comerciales y recreativas, negocios, cultura, servicios y vivienda. El trabajo conjunto de los gobiernos ha permitido una clara transferencia de la experiencia de Singapur en una China comprometida con un desarrollo ecológico.

El hospital materno-infantil de la Eco-City de Tianjin, diseñado por Pinearq junto con China IPPR International Engineering Corporation, tendrá 55.000 m2 y contará con 375 camas.
El edificio se proyecta a partir de una cuadrícula que permite modular los espacios interiores y toda la estructura se desplaza hacia un lado del solar para crear un gran parque que complementa las zonas verdes de ese nuevo distrito en desarrollo.
Se propone un volumen claro y contundente: un edificio en altura –conectado con el cielo– para los pacientes hospitalizados, y un edificio horizontal –en conexión con la naturaleza– para los servicios médicos y los pacientes ambulatorios. Así, se diseña un hospital formado por una plataforma en la que se organizan los servicios de diagnóstico y tratamiento, y por una torre que acoge las habitaciones de hospitalización y la unidad de cuidados intensivos.
Las habitaciones del bloque en altura aprovechan por la fachada sur la luz natural y por la norte las vistas lejanas.
La propuesta, en una ciudad ecológica, está dirigida a crear espacios que permitan procesos de curación en ambientes cómodos y tranquilos. Por eso, las zonas verdes tienen una consideración especial en este proyecto. Se deciden los tipos de vegetación según objetivos diferentes: en el atrio principal se disponen plantas altas y coloridas para dar la bienvenida a los visitantes; las zonas ambulatorias se rodearán con plantas que inviten a la relajación; se
pretende, también, incorporar un jardín vertical que dé la cara a pasillos y zonas de espera de la torre de hospitalización.
Asimismo, cada área del hospital tiene características diferentes de forma, materialidad y color para evitar la sensación de monotonía y de espacios indefinidos. La idea de comodidad espacial nace, en parte, de la posibilidad de apropiación del espacio por parte de sus usuarios. Para lograrlo, es absolutamente necesario dar una escala doméstica a todas las estancias, que lleve a todas las personas a sentirse seguras, cómodas y, en última instancia, en casa.

Para optimizar el espacio y los flujos al interior del hospital, se propone una segregación de las circulaciones según la naturaleza específica de los movimientos: los accesos peatonales están diferenciados de los vehiculares, así como los accesos públicos de los técnicos. Esta clara separación garantiza que el flujo de personas y de objetos sea fácil y rápido, sin cruces ni conflictos. La circulación de personas al interior del edificio se organiza alrededor de un gran atrio público, que facilita la orientación hacia cualquiera de los servicios que son públicos (administración, educación, ocio, comercio).
La geometría compacta del edificio y la distribución del espacio interior contribuyen a reducir la demanda de energía. Por otra parte, la resolución geométrica de la fachada se determina con una envoltura continua de doble piel que, además, garantiza el paso de la luz natural hacia los espacios interiores y protege de la radiación solar directa. La elección de una doble piel pretende que cada parte funcione según los efectos internos y externos: así, la piel interior es uniforme y transparente para asegurar la iluminación y la ventilación natural, y para garantizar la
máxima flexibilidad si se producen cambios en el programa funcional. La capa exterior protege de la radiación solar y es la responsable del aspecto físico del edificio. La superposición de las pieles, en diferentes planos y orientaciones, da al edificio un aspecto único según la posición y la distancia del observador externo.

 

Fuente_PINEARQ

 

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